Hoy por fin hemos tenido un día tranquilo y relajado, sin más obligaciones que desayunar, comer y cenar. Después del ajetreo de los primeros días, la verdad es que ha sido de agradecer, y de hecho, al final nos hemos tomado el día con bastante "relajo" y hemos dejado el turismo para más adelante (que aun tenemos 8 días por aquí). Así que hemos pasado la mañana tranquilitos en el Hotel, luego nos hemos ido a la Catedral, por si había suerte y oíamos Misa (y no habido suerte, porque hemos llegado a las 12 y no había Misa hasta la 4. Aquí no conocen eso de "la Misa de las 12"), hemos comido en un Restaurante supuestamente español llamado La Salsa (si alguno alguna vez venís por aquí y tenéis mono de comida española... NO vayáis a comer allí: ni la comida es española salvo en el nombre, ni el dueño es español, ni el restaurante es cómodo...) y luego nos hemos ido a un Centro Comercial a comprarle algo de ropa a Quin (aunque la de sus hermanas, como veréis en las fotos, le está estupendamente).
Así que para que el Blog hoy no os resulte muy aburrido, os voy a contar algunas de las peculiaridades de la vida en Vietnam (o al menos en Hanoi).
1.- Las Motos y el Tráfico
Si hay algo que llama la atención al principio es la cantidad de motos que hay en la ciudad. Pero cuando digo cantidad, es cantidad. Además, las normas de tráfico las siguen a su manera y los semáfores y pasos de peatones son meras "recomendaciones" que las motos no tienen por qué seguir. Eso hace que cruzar una calle sea una pequeña aventura, ya que hay que ir esquivando coches y motos. Pero vamos, tampoco es tan difícil: basta con andar siempre de frente, muy poquito a poco, y al final siempre se consigue llegar al otro lado. Lo que nunca hay que hacer es pararse.
Otras de las peculiaridades de las motos es que, como es su vehículo de transporte habitual, suelen ir ocupadas por varias personas. Sí, sí: he dicho varias, no 2. De hecho, van familias enteras, como vereis por la foto. Y muchas veces, llevan una mascarilla por la polución.
Como os podeis imaginar, no hay sitio donde aparcar tanta moto, así que las aceras son para ellas y no hay sitio por donde pasar. ¡Como Zoido se entere, manda allí a los municipales y en una mañana arregla el presupuesto municipal del año!
2.- La Comida
La Comida Vietnamita, como toda la de estos países es..... diferente (vamos a dejarlo ahí). Mucho arroz, muchos tallarines (noodles), picante, palillos en vez de cubiertos,... Pero vamos, comestible, siempre que se vaya con un poco de cuidado. Los vietnamitas comen en cualquier parte, pero sobre todo les gusta comer en cuclillas o en unas silla muy bajitas. Sus "bares" son así (aunque también hay Cafés y Restaurantes como los nuestros, claro). Aqui podeis ver uno.
Con estas "comodidades" os podreis imaginar lo barata que es la comida. Lo que sí es espectacular es la variedad de zumos de frutas que tienen. Y también toman el café de una manera muy peculiar, con hielo y leche condensada. Así que esta tarde, después de las compras, nos hemos sentado a tomar un cafelito y merendar en una de sus terracitas.
Por cierto, las que nos acompañan en la foto son Patri, su hija Lara y su tía Lupe, que también están por aquí con nosotros.
3.- Los Vietnamitas
El carácter vietnamita no es exactamente como nos lo contaron (o al menos, con nosotros no está siendo así). No son especialmente chillones ni ruidosos (al menos, no más que otros países asiáticos o latinos). Pero sí que me han parecido un poco ariscos. No suelen tener mucha paciencia ni se esfuerzan especialmente por entenderte o hacerse entender cuando no compartimos el idioma (no es fácil encontrar vietnamitas que hablen inglés). Y van mucho a lo suyo. Además, cuando Quin coge una rabieta y le dejamos llorar para no mal acostumbrarlo (no penséis en nada grave: estamos hablando de que tira un juguete al suelo de rabia y no se le recoge o cosas así), nos miran con cara de pocos amigos porque no le cogemos en brazos para que se calle. Es más, en el Hotel ha habido que explicárselo a las camareras, ya que eran ellas las que venían a cogerle en brazos para consolarle si veían que nosotros no lo hacíamos. Nos habían dicho que eran muy cariñosos con los niños, pero la verdad, para mi eso no es cariño, sino malcriarlos. Porque luego bien que van on los críos pequeños en la moto, y sin casco ni nada...
Bueno, para terminar os dejó una de las fotos que nos hemos hecho hoy con Quin. Hoy ha estado el tío mucho más expresivo y juguetón, riéndose a cada momento, jugando en el centro comercial y con muchas menos rabietas que otros días. Que alegría ver como avanza cada día.
Un momento, ¿alguien se creía que por estar a más de 10.000 km. de Sevilla no me iba a acordar? Pues esta noche, aunque estemos durmiendo los dos, en nuestros sueños estaremos gritando: Beeeeeti, Beeeeeeeti. ¡A ver si mañana me llevo una alegría cuando me despierte!
Pdt: Andrea / María, recordadle a la Tita Reyes que nos mande las fotos que os ha hecho, que tenemos muchas ganas de veros a vosotras también!





Ha Gonzalo le ha gustado mucho ver a su primo con ese pedazo de bufanda , ya estaba el preocupado por si no os habíais llevado algo del Betis para él,y sobretodo ya le han visto con la pelota entre sus manos y a los dos les ha hecho mucha ilusión.No os preocupeís que seguro que mañana más de uno os manda la crónica del partido,esperemos que el Betis ponga su granito de arena...mientras esperamos ve enseñandole decir a Quin ¡Musho Beti, musho Beti eh eh !
ResponderEliminarPara que se vaya acostumbrando al espíritu bético que aprenda a decir el manque pierda, porque hoy ha hecho el BETIS una de las suyas: entregarle el partido al Sevilla a partir del primer segundo (vaya nochecita, y encima los sevillistas creyendo que han hecho un gran partido). Sus primos Alejandro y Gonzalo se han desentendido del partido tal como iba la cosa y se han puesto a cantar el himno del Betis
ResponderEliminarTe transcribo el comentario que te envía Manolo Filpo que no tiene desperdicio:
ResponderEliminarAsunto: De Filpo
Querido Joaquín.
He sido uno de los sorprendidos. ¡Nada menos que siete años detrás de la adopción! Fácil imaginar la alegría que manifestáis al lograr el deseo.
Vuestro caso posee motivos suficientes para una gran alabanza: a) El tener dos hijas. b) La constancia en la espera. c) El no importaros una etnia distinta. d) El riesgo de que el niño poseyese alguna tara --conozco un caso, también vietnamita--. Posiblemente alguna que otra causa ronde por ahí que escapa a mi apreciación. No obstante, tengo muy en cuenta el sacrificio, envuelto por la alegría, que supone una adopción, aparte de unas estructuras económicas que lo permitan. Por la vía de los hechos habéis entonado un canto colosal contra los abortistas y una loa al concepto de la adopción al tomar como vuestro un niño maltratado por la fortuna. Me atrevería con las siguientes afirmaciones: más hijo me parece el adoptado que el nacido en circunstancias normales; más el deseado que aquellos llegados dentro de lo habitual.
Os deseamos mucha salud para que veáis crecer al pequeño Joaquín en compañía de sus hermanas. Seguro que serán un par de madrecitas que, unidas a la 'gran madre' (como dicen los franceses) constituirán un matriarcado eficaz para una buena educación. También una compañía para el padre le vendrá bien, aunque sigan en desventaja númerica. No olvido a los abuelos, felicidades por el apoyo y el ánimo que pusieron en el proyecto.
Un abrazo para tan querida familia
Familia Filpo