martes, 27 de noviembre de 2012

Días 14 : ¡Hasta Luego Vietnam!

Hoy toca hacer dos por uno: o sea, dos entradas, correspondientes a los dos últimos días de viaje. Como os dije al principio, la idea de este Blog no ha sido sólo contaros nuestra aventura en Vietnam, sino también tener un recuerdo que el día de mañana sirva a Quin, a Andrea y a María para que recuerden estos días. Por eso he preferido contaros los dos últimos días por separado y ser fiel al espíritu de "diario de viaje" que ha tenido el Blog desde el principio.

Empezamos el día con nervios, ya que teníamos todavía que cumplir con el último trámite: ir al Consulado a solicitar y recoger el visado para Quin. Pero como no podía ser menos, el día comienza con un susto: el inefable Hien se presenta a las 8:30 en el Hotel y nos dice que el nombre del niño está mal en la reserva del avión (le faltaba una "a") y que hay que corregirlo, no vaya a ser que no le dejen subir al avión... Como siempre, trayéndonos malas noticias y ninguna solución. Así que nos vamos para la embajada pensando en que luego hay que resolver el problema en la oficina de la Thai.

Tantas ganas teníamos ya de terminar con el papeleo, que cuando llegamos al consulado no habían abierto aún. Así que a las 9 en punto, llamamos a la puerta y en seguida nos atendieron. Todos los papeles eran correctos, así que nos dijeron que a las 12 podíamos pasarnos a recoger los visados, tal y como nos habían dicho la semana anterior.

Así que a las 9:20 ya estábamos camino de vuelta al Hotel. Se nos ocurrió ir andando y a mitad de camino... ¡El diluvio universal! ¡Qué manera de llover! Nos habíamos librado de la lluvia en todo el viaje, pero se ve que Vietnam quería despedirse de nosotros mostrándonos algo característico de este país y que no habíamos tenido ocasión de conocer: sus lluvias torrenciales. Aunque estábamos a menos de 500 m. del hotel, al final optamos por coger un Taxi para ir hasta allí.

La puerta de al lado del Hotel es la oficina de la Thai, así que me fuí a resolver lo del nombre y me encuentro con la desagradable sorpresa de que me dicen que cuesta 50 dólares y que además hay que esperar a las 3 de la tarde (las 9 en España) para que la agencia que emitió el billete se lo autorice. Menos mal que no hicimos el cambio sino que esperamos a las 3 para hablar con la agencia y nos dijeron que no hacía falta cambiar nada, ya que en vuelos internacionales se permiten hasta 4 errores de escritura en los nombres, ya que es normal que ocurran estos fallos.

Como había que hacer tiempo hasta la hora de ir al Aeropuerto, Lucía decidió regresar a la Peluquería, a repetir la experiencia.... ;-) Luego comimos, y de vuelta al Hotel para esperar a que Hien nos trajera los visados, cerrar maletas, check-out y a las 5 de la tarde (las 11 de la mañana en España) salimos para el Aeropuerto.

Al llegar al Aeropuerto, un pequeño rifirrafe a cuenta del Taxi (ya contaré en otro lugar, que no es éste, los timos constantes a los que uno se ve sometido en este proceso, incluso por quienes se supone que son más de fiar, ya que este caso fuimos "víctimas" de la picaresca de Hien, el representante de ADECOP, que es quien se supone velaba por nuestros intereses), pero aparte de esto sin incidencias: todo el proceso de check-in, pasaporte, aduana y seguridad los pasamos sin problema a las 20:15 de la tarde (las 14:15 de España) dijimos hasta ¡hasta luego! a Vietnam. Y dijimos hasta luego, porque seguro que volveremos algún día, cuando Quin crezca y quiera conocer el país que le vió nacer.

Os dejo con la última foto de Quin en Vietnam

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