jueves, 15 de noviembre de 2012

Día 3: ¡Bienvenido Quin!

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Son las 11:15 de la noche, hora local. Por fin Quin ha caido rendido y duerme placidamente en su cunita. La verdad es que el cuerpo me pide a mi también descanso (mañana además tocamos “diana” a las 5 de la mañana), pero me resisto a hacerlo sin escribir hoy unas líneas. Además, Andrea y María estarán deseando saber de su hermano, así que ahí va una mini-crónica del día (que poco a poco iremos ampliando los próximos días).

Comenzamos el día temprano, ya que a las 9 nos había citado Hien en la puerta del Hotel para salir hacia Vinh Long. Y allí estábamos todos a esa hora. El viaje duró cerca de 3 horas, pero la verdad es que el tiempo se nos pasó volando. Además, no queríamos perdernos conocer, aunque fuera desde el cristal de un coche, la región en la que ha nacido nuestro hijo, para poder contárselo cuando crezca. Atravesamos el río Mekong y los innumerables brazos que forma en su delta, y cuando llegamos a Vinh Long, derechitos al Orfanato. Primero las formalidades: conocer al Director, saludarle…. pero en seguida nos llevaron a conocer a los niños. Entramos primero en una sala donde había otros niños y donde la pareja que nos acompañaba conoció a su hijo y después, el gran momento: una de las cuidadoras vino con Quin en brazos, que venía sonriendo… No sé, me resulta difícil describir ese momento (seguro que mañana Lucía lo hace mucho mejor que yo): solo puedo decir que fui inmensamente feliz. Primero lo cogió Lucía y después preguntamos si le tendría miedo a un hombre (me da que ha estado toda su vida entre mujeres). Nos dijeron que no, así que inmediatamente a mis brazos. Y siempre sonriendo. Luego lo dejé en el suelo y empezó el “terremoto”: venga a correr para arriba y para abajo, no paraba quieto ni un momento. Después, nos hicimos una foto con sus cuidadoras, para que el día de mañana sepa quién se encargó de él los primeros días de su vida. Estaban también emocionadas y nos confesaron que ellas no se habían enterado hasta esta mañana que nos “llevábamos” a Quin.


De la visita al Orfanato, me quedo también con otro momento: mientras yo jugaba con Quin al pilla-pilla, Lucía empezó a hablar con otro niños, y una de las niñas que parecía más retraída le echo los brazos, la sacó de la cuna, y entonces la niña empezó a abrazar a Lucía con todas sus fuerzas. Vamos, para haber hecho un “2 en 1” y habérsela llevado también. ¡Ojalá encuentre pronto unos padres que puedan abrazarla todos los días!

Después de este breve encuentro, nos marchamos a comer (los niños se quedaron en el orfanato) pero fue una comida Express, y enseguida para el Departamento regional de Justicia para la denominada “Ceremonia de Entrega”. Allí, en una sala normalita, en un lado se sentaron los responsables del orfanato y del Ministerio y en otro los padres y las cuidadoras con los niños, en total unas 15 personas. Primero hubo unas palabras del oficial que presidía, luego me tocó hablar a mí en nombre de los padres (lo de hablar es un decir, no pude terminar el discurso y eran solo 3 frases…) y finalmente el representante del Ministerio que “oficialmente” nos entregó los niños con un apretón de manos.

¡Oficialmente ya era hijo nuestro! Seguimos jugando con él un poco y en seguida al coche. Allí, como que se dio cuenta del asunto: unas personas extrañas, ya no estaban las cuidadores… Desde entonces ha estado mucho más serio pero se ha portado estupendamente. En el coche (y han sido otra vez 3 horas) no se ha quejado en ningún momento, con lo ojos muy abiertos mirandolo todo. Y al llegar a la habitación, se puso a llorar (en ese momento se ha dado cuenta yo creo que no volvía a la que hasta hoy era su casa), pero poco a poco lo ha ido asumiendo, primero con miedo, y luego con timidez: se ha duchado, se ha tomado su bibi, ha estado jugando y, ¡por fin! ha caído rendido. Ahí lo tenéis, durmiendo como un angelito.

Bueno, termino por hoy: se que mi descripción peca de “objetiva” y seguramente le falta algo más de sentimiento, pero os aseguro que no es fácil describir lo sentimientos del día de hoy, que recordaré siempre, igual que cuando nacieron Andrea y María (y he llorado hoy de alegría, igual que lloré cuando nacieron ellas).

Andrea / María: ya está aquí vuestro hermano. De momento le vais a ver en foto, pero pronto le vais a poder coger en brazos y acariciar como nosotros. Y preparaos, porque es otro “terremoto” y vamos a tener que cuidarlo entre todos, porque en cuanto te descuidas sale corriendo. Ya le hemos enseñado vuestra foto y se ha reído mucho al verla. Un beso muy fuerte.

Pdt: Por si alguno todavia no se ha dado cuenta, el niño lo han vestido hoy de verde, con un ribete verdiblanco en la manga. Yo no digo nada más.... :-))

4 comentarios:

  1. Por fin!!! Enhorabuena a los dos!!
    Me ha encantado tu relato y aunque lo describes como "objetivo", he llorado de emoción... cuando hable Lucía ni te cuento.. Un beso y disfrutar de estos primeros momentos, debe ser tan emocionante..
    Un beso. Mar

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  2. Maria dice que se porte bien Quin y que cuando venga le va a dar un fuerte abrazo. Andrea dice que ya le llamó la atención la ropa que llevaba y que parecía de un equipo de futbol- Un besazo a todos.
    La abuela Angela se alegra mucho de que todo vaya bien y que el niño se adapte a sus padres porque cuando llegue bastante trabajo tendrá para adaptarse a los 2 terremotos que le esperan aquí.
    El abuelo ha visto cómo estás de emocionado y eso de que Quin salga corriendo me recuerda a otro niño que no sabía andar: sólo corría. Hoy hemos visto a la Virgen del Dulce Nombre y al Gran Poder y nos hemos acordado del futuro hermano.

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  3. Ha sido muy emocionante tu relato, Joaquín, me alegro mucho q este blog nos permita compartir con vosotros estos momentos tan especiales! Se q os quedan todavia unos dias de papeleos antes de volver, pero teniendo ya a Quin con vosotros hasta esos momentos serán especiales. Ahora si ya podéis relajaros

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  4. ...y disfrutar de vuestro precioso hijo y de su país.
    Enhorabuena!!!!! Tres Besitos

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