Hola, soy Lucía, para este blog la madre de Quin, Andrea y María.
Me asomo solo un poquito. He tardado en hacerlo porque para ser bloggera hay que ser objetiva, reflexiva, y prudente; lo de escribir sin saber quien me lee, tratándose de Internet y sobre una situación tan delicada como la que estamos viviendo, podría traerme problemas. No se hablar de esta situación que me ha tocado vivir sin opinar y sin poner sentimiento.
Para convencerme de que interviniese en este blog, me dijo "escribe tres cosas, solo 3 cosas" y yo me lo he tomado al pie de la letra: Quin, la separación de Andrea y María y una situación divertida en Vietnam.
Quin
Estoy contentísima llegado a este punto de mis días con él, lo hemos pasado mal los 4 primeros días, pero los siguientes empezamos a conseguir confianza y eso nos ha dado fuerza y esperanza para pensar que dia a dia podremos conseguir muchas cosas juntos. En realidad llevamos 10 días juntos, peo ha sido todo tan intenso, que parece mucho mas. Es muy muy muy inquieto, y yo se muy bien lo que es tener niños inquietos; es bruto, tiene muchísima fuerza a pesar de su peso, pero también es muy listo y es en esa rapidez mental de la que me estoy aprovechando, cuando veo que me puede. Respecto a sus pasados 20 meses de vida sin nosotros, solo diré que los orfanatos NO tendrían Que existir: los niños que no tengan padres o estos no los puedan cuidar, deberían ir directamente del hospital a los padres adoptivos; hay muchos esperándolos. No esta justificado en el siglo XXI, que unos niños estén en un lugar así. No es el foro para hablarlo, pero este viaje me ha hecho ver algo con mis propios ojos, no es un reportaje de la TV. Lo curioso de este tema, es que el dinero que los padres damos a los orfanatos es muchísimo.
Andrea y María
La otra cosa de la que voy a hablar, son mis niñas: Andrea y María. Se qué se lo están pasando bomba, con unos abuelos primero, fin de semana con los tíos, y segunda semana con los otros abuelos. Aunque el motivo por el que no han venido ha sido principalmente el coste de los billetes, ahora me alegro de no haber tenido dinero. La interrupción de su rutina, lo largo del viaje, y la situación que nos a traído a Vietnam, me han hecho darme cuenta que NO hubiera sido un buena decisión que vinieran. Además, Quin necesitaba ese tiempo para el solo, se lo merecía, igual que vosotras tuvisteis vuestro tiempo conmigo en la clínica, todo tiene un porque...de haberlo sabido, me habría ahorrado el sufrimiento que he tenido desde el día que sabía que nos veníamos y vosotras no viajabais con nosotros, pero, como tantas cosas en la vida, hasta que no llega el momento, no sabes que estabas equivocada.
Una historia divertida
Y la tercera cosa , es mi visita a una peluquería Vietnamita: Por mi condición de madre adoptiva en este país, no me siento turista, no he venido a hacer turismo, no tengo el chip de vacaciones, ni mi mente ni mi cuerpo están con el relajo de cuando vas a conocer un lugar y a disfrutar al máximo de ese tiempo y ese espacio. Pero, no es así a ojos de un vietnamita,, a pesar de que te preguntan continuamente si El Niño es vietnamita con 1 sonrisa de oreja a oreja, por más que contestes que sí, eres un turista y estas aquí para gastar...acto seguido a la pregunta sobre el niño te intentan vender algo. Eso ha hecho que cuando me he relajado un poco con Quin, haya intentado moverme por mi cuenta y conocer un poco más de la gente de este país, y os puedo contar mi visita a la peluquería (esas cosa no os la puede contar Joaquín):
Como cuando viaje a China, aquí hay muchísimo personal, mucha mano de obra (en este caso podrían caber a 3/4 chicas por clienta) abro la puerta de cristal de la Peluquería y 3 chicas que estaban sentadas detrás del mostrador se levantan como un resorte para darme a 6 manos un bloc negro con la tarifa de precios en dólares que por supuesto no son equivalentes a los precios para los locales.
Acepto los precios, y me pasan, a pesar de que la peluquería estaba a tope de clientes, a un tocador. Viene una chica con una palangana de plástico a empezar con la pedicura, cuando esta en ello, aparece una compañera y le dice algo (de momento ninguna habla inglés), y me piden que las siga, la de la palangana se quita sus chanclas que no estaban precisamente limpias, y me las pone, se queda descalza y nos vamos a una sala con unas especies de camillas de scay donde te lavan la cabeza.
Me subo en la camilla (estaba bastante alta), y...la chica de la palangana que seguía descalza se sube también y se posiciona en un trocito de la camilla a mis pies, en cuclillas (como solo ellos saben hacerlo) continuando con su trabajo.
Empieza el lavado de cabeza (el primero), y pienso: parece increíble que una niña tan mona y tan poquita cosa pueda tener esa fuerza, las chicas vietnamitas son muy menudas y en este caso iba con un traje de cocktail y peinada a lo Audry Hepburn en "desayuno con diamantes", pero si me dicen que me esta lavando la cabeza un campeón de Sumo me lo creo, ¡que barbaridad, que fuerza!. A todo esto, la chica de la palangana empieza con la manicura, y ¿como lo hace? no problem! Se pone entre mi costado y la chica de la camilla de al lado, un hueco como de 2 palmos y a seguir con su faena...Audry iba por su 3 tercer lavado de cabeza…
¿cómo puede caber esta chica en un espacio tan pequeño? Podía, podía, allí estaba, yo tenía los ojos cerrados de la vergüenza y por aguantar el ataque de risa pero sabía que estaba allí!! Y....aquí viene el momento más SORPRENDENTE, y no me lo dio la chica de la palangana, nooooo, sino Audry; empieza a lavarme los oídos!! pero no superficialmente, por fuera y de pasada, ¡no, si no con fricción! como esas madres que les limpian a los niños la nariz como sí fueran a sacar petróleo...¡qué me da algo! Creo que desde que tenia 9 años y las monjas me hicieron pasearme con 1 chicle pegado en la frente, de clase en clase no he sentido mas vergüenza. Dios mío, y yo ni me inmutaba, como la que le lavan los oídos todas las semanas, ¡nada, nada hay que integrarse!! Esta claro que donde fueres haz lo que vieres....
No se lo que duró, pero me pareció eterno…
Quinto y último lavado de cabeza; la de la palangana se cambia de lado y cabe, cabe, claro que cabe, yo le hago hueco ¡que ridículo!
Se acabó el lavado. Audry me pone la toalla con la fuerza que la caracteriza y allí que vamos las 3 en comandita, ¿dónde? a otro tocador porque nos han quitado el sitio. Termina su faena la chica de la palangana, ¡jo! ahora que me había acostumbrado a ella...
Me pregunto ¿cómo me irá a peinar Audry? ¿me dará una revista y le señalo? ¿llamará a alguien que hable inglés? ¿ se lo explicare por señas? Noooooooooo, nada de eso, seré tonta, ella me peina como ella quiera ¿porque me iba a preguntar? buena es Audry!
Bromas aparté, obviando las cuestiones higiénicas del local, no digo más que la de la palangana, como se quedo descalza la pobre mía, iba con los mechones de pelo del suelo pegados en los pies. Quedé muy bien, y trabajan mucho y de buena gana, ya podíamos aprender en España.
Los que esperabais las crónicas, documentadas e interesantes de Joaquín, no os preocupes, esto era solo una pequeña intervención, esta claro que el blog no es lo mío.
Muchas gracias a todos por el apoyo que nos estáis dando y hasta la vuelta. Ha sido de lo más terapéutico leer vuestros comentarios.
Pd: otro día fui de lavandería..¡pero esa es otra historia!